El capitán de mi destino

  El poder de decisión y de tomar las riendas de la vida de uno mismo, es algo más costoso de lo que parece. En infinitas ocasiones  nos vemos envueltos en situaciones que no sabemos cómo gestionar y por no fluir contra corriente, al final vamos en contra de nuestra propia corriente.

La capacidad de decisión, de sentir qué es lo que queremos y como consecuencia saber decir sí o no, es todo un trabajo personal para muchos, donde  voluntad y miedos se ven enfrentados constantemente.

Son el ruido exterior, las  opiniones y presiones que en la mayoría de los casos son imaginarias, las que crean un mar de confusión que nos impide tomar unos segundos para respirar y sentir qué es lo que queremos, lo que nos dicta el corazón. De ahí la importancia de tener siempre presente que somos los dueños de nuestra propia vida, y qué satisfacción más inmensa nos invade cuando logramos dirigir nuestro propio barco.

¿Verdad que todo resultaba más fácil cuando éramos pequeños y se nos escurría siempre esa frase de: porque me da la gana. Y es que esa rebelde y revoltosa respuesta de “porque me da la gana” debería de ser un lema para todos incluso habiendo superado esa etapa de infantil. Dejaremos atrás la pataleta que a corta edad nos invadía tan a menudo, y lo sustituiremos  por la voluntad madura e independiente de buscar nuestro camino y felicidad.

anita

Me cambio de ciudad porque me da la gana, no acepto una situación que me hace daño porque me da la gana,  me baño desnudo en el mar porque me da la gana, saco la emoción gritando por la ventana porque me da la gana. Y es que tenemos que vivir como nos dé la gana, porque ese es el camino de no generar rabia, de no tratar de complacer constantemente, de crearnos una historia que nos pertenezca.

 

Fiel partidaria de que en esta vida no hay errores cometidos sino diferentes formas de aprendizaje, haz que todas esas lecciones las hayas aprendido por decisión propia. Haz que salgan de lo más profundo de tu alma, por impulso o deliberadamente, pero no cortes tus alas por el qué dirán, por los cánones estipulados, no impidas que tus ganas y tu libertad  salgan al exterior por miedo a lo externo.

Porque como dijo en más de una ocasión el gran Nelson Mandela: “Soy el dueño de mi vida y el capitán de mi destino”

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