Como un cielo encapotado

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Como un cielo encapotado de nubes a veces tapamos esa parte de dolor que llevamos dentro, porque quedarse descubierto provoca una sensación indescriptible que cuesta traspasar. Pero hay que hacerlo para continuar el camino y ha de hacerse encontrando la manera que nos permita sacar lo que llevamos cargando. Nube a nube, capa a capa ir descubriendo nuestro verdadero yo, nuestra esencia. Una esencia que será cada vez más limpia y entonces adquiriremos mayor claridad para vivir desde una parte auténtica, con la alegría que va ligada a nuestra existencia.

Hoy nuestro cielo puede estar encapotado, lo importante es saber que hay un sol en nuestro interior y que ese sol volverá a brillar con más fuerza una vez que hayamos traspasado lo que se quedó adherido.

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Ella nunca te abandona

Con toda la fe y amor incondicional viviste algo que no tenías por qué, pero lo viviste.

Con toda la confianza e intención creíste en algo que no existía, pero lo hiciste.

Con toda la pureza e inocencia viste luz donde había sombra, pero la viste.
 
No importa la fuerza del golpe, si ha logrado romperte por dentro y por fuera, si no sientes raíces firmes o si tus brazos ya no tocan el cielo… 
 
Resulta difícil sentir la fuerza interior que sigue en ti en estos momentos, pero recuerda que todos se pueden marchar porque ella es fiel y nunca te abandona. No importa cuánto recurras a ella, lo mucho o poco que la identifiques dentro de ti, ella no exige, no se ofende, sabe cuándo tiene que salir a guiarte…
Al principio te arrastra, después es la que te ayuda a caminar, hasta que un día eres capaz de volver a andar con paso firpostme y cabeza alta.
 
Porque si fuiste capaz de utilizar tu fe, amor incondicional, confianza, intención, pureza e inocencia para algo de fuera, lograrás hacerlo con lo que verdaderamente importa, contigo, hacia adentro. 
Y entonces entenderás el por qué, comprenderás la lección, y sabrás que todo supone un aprendizaje. Que a veces se muestra de una manera que no deseabas, pero eso ya no dependía de ti… Con el tiempo adquirirás perspectiva y madurez, si permites hacer que cada experiencia, buena o mala, se quede en eso, en una experiencia.
Pero para conseguir ese enfoque hace falta tiempo, y es que ya lo dijo Jorge Luis Borges: “Con el tiempo uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno del mañana es demasiado inseguro para planes y los futuros tienen su forma de caerse
por la mitad. Y después de un tiempo uno aprende que, si es demasiado, hasta el calor del
Sol puede quemar. Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores. Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno es realmente fuerte, que uno realmente vale, y uno aprende y aprende … y así cada día”

El valor de salir de nuestra área de confort

Romper con una rutina, con una costumbre que has adquirido a temprana edad, dejar de cumplir la religiosa acción maniática y repetitiva que te tiene preso cada día, salir atravesando fronteras que jamás pisaste, dar una oportunidad a tus sueños, decir sí aunque el miedo ya se haya apoderado de tu estómago.. A fin de cuentas escapar de nuestro área de confort, decirle adiós y no hasta luego, requiere de un valor que a veces no somos conscientes.
El área de confort puede ser un espacio físico, un trabajo o tarea que te mantiene ocupado y te sirve de excusa para no mirar al otro lado, más inquietante, quizás sea una relación con otra persona, realmente no es más que un concepto abstracto de algo muy concreto en nuestras vidas que nos mantiene a salvo de lo desconocido, que lo hemos cogido con fuerza porque ahí sabemos estar. Ojo, muy diferente de ahí estamos tan a gustito… El área de confort puede ser incómodo, doloroso, puede suponer una limitación, que sin embargo, renegamos de alejarlo de nuestra vida porque dentro de él o con él ya sabemos cómo actuar.
Pero salgamos de ahí elevémonos siguiendo el consejo de Einstein, quien afirmaba que una situación no puede ser resuelta si tratamos de hacerlo desde el mismo plano de conciencia desde el que se creó. Una vez ahí en lo alto, os pregunto: ¿Qué demonios hacemos dentro de un área de confort que no nos resulta agradable, placentero, fuente de felicidad? Es curioso, cómo el ser humano, tú y yo, estamos dentro de áreas de confort que no nos gustan, elegimos estar dentro de un lugar molesto, aburrido, puesto que ya lo conocemos, en vez de explorar ahí fuera para conseguir un verdadero área que nos haga sentir bien.
Pues sí, así es el miedo, y quizás las circunstancias de falta de valor que a uno le mantiene preso en algo, alguien o a algún lugar sin ni si quiera sentir felicidad por ello. ¿Sabías que la mejor forma de conocerte es fuera de tu área de confort? Cuando se abre ante ti algo nuevo, tus reacciones y sentimientos pueden ser infinitos e incluso desconocidos hasta ese momento. Piensas, sientes, te comportas, como no lo habías hecho antes… Y es ahí donde se va descubriendo tu esencia, la persona que eres. ¡Qué vivencia tan fantástica que no dejamos que surja tan a menudo como deberíamos!

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Si ya lo dominas, si ya lo conoces, ¿Por qué no pasar página? ¿De qué sirve esa capacidad de aguante innata en el hombre y la mujer? ¿Tan arraigada es la creencia de soportar y tener paciencia porque algo mejor llegará? ¿Porque lo bueno está por venir y toda recompensa requiere de un gran esfuerzo-sufrimiento previo?¿ De donde viene esa creencia o más bien máxima que todos parecemos haber mamado? No lo sé, no tengo respuesta a ello, lo que sé es que sólo saliendo a lo nuevo y superando aquello que ya dominamos, es cuando podemos crecer. Se trata de sumar algo más a nuestra vida, de enriquecernos, de avanzar, de alcanzar un escalón más de conocimiento.
En definitiva, salir de nuestro área de confort nos da pereza, miedo e incertidumbre, pero es mucho más lo que podemos ganar que lo que podemos perder cuando decimos SÍ a un cambio positivo, cuando nos conectamos a la confianza en uno mismo y vamos hacia adelante. Porque como afirmaba Abraham Maslow: “Uno puede optar por ir hacia lo seguro o hacia adelante, hacia el crecimiento. El crecimiento debe ser elegido uno y otra vez, el miedo debe ser superado una y otra vez”.

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