Un color para cada emoción

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Estaba apunto de salir de una sesión con digamos una guía emocional de aquella época. Exactamente no recuerdo la edad que tenía pero sí se que su pregunta tan superficial en apariencia y tan profunda en el fondo me quedo grabada. ¿Por qué siempre te vistes con colores tan oscuros? (Seguido de un consejo: prueba a ponerte tonos más alegres y ya me contarás si notas cambio)

Y en efecto, desde ese momento caí en la cuenta de cómo nos influyen los colores y mejor dicho de cómo en función de nuestro estado de ánimo nos rodeamos de unas tonalidades u otras.

Cada color tiene un significado dentro de una cultura, es más;cada color provoca una reacción en cada uno de nosotros. ¿Acaso creíais que la recurrente pregunta de: cuál es tu color favorito era fruto de la casualidad? ¿O quizás un modo infantil de romper el hielo con un desconocido? Nada más lejos de esto, los colores van ligados a la personalidad y esencia de cada ser humano y en muchos casos nos sentimos muy identificados con ellos.

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La vida está hecha de color y no en blanco y negro como en la fotografía, constantemente estamos eligiendo entre todos ellos: al vestir, pintar, comprar un producto, decorar nuestros propios espacios…

Aquí tienes unas pinceladas de la relación que existe entre el color y las emociones

El rojo: acción

Los tonos rojizos son los más fuertes y apasionados. Muestran el amor y sus impulsos. Está relacionado con la acción, el movimiento y la vitalidad. Da energía y calor.

Amarillo: la fuente del sol

El amarillo resalta el buen humor, y también está vinculado a la actividad mental e inspiración creativa. Además, se relaciona con la sabiduría y la inteligencia. Dentro de muchas culturas no está visto como un color positivo sino que prevalece dentro de un contexto de superstición y negativismo ligado a la ira, envidia, celos y traición.

Rosa: feminidad 

La dulzura de este color pastel está unido a la mujer a la inocencia e infancia. Provoca ternura y suavidad.

Verde: esperanza y frescor

Ayuda al reposo y nos trae serenidad, frescura, paz , estabilidad y por todo ello se ha conocido como el color sedante. Al aplicarlo a un ambiente resulta curativo y equilibrante.

Azul: agua y cielo

Trae consigo confianza, paciencia, profundidad e inmensidad. No tiene límites en un horizonte y por ello resulta una mezcla de paz y conexión

Blanco: mirada pura

Pureza, pulcritud y fe van teñidos de color blanco. Atrae la claridad, y limpia de energías oscuras y densidad a nuestro alrededor.

Negro: elegante y sobrio

Poder, estilo, sobriedad y elegancia. Pero este más que cualquier otro color lleva una connotación de dolor, tristeza, oscuridad interna, infelicidad y melancolía.

Violeta: espiritualidad

Mezcla de intuición y espiritualidad. Expresa empatía, afecto y creatividad artística.

Sea cuál sea tu color, deja que varíe y tíñete de todos ellos. Siente cómo cambian tus emociones al envolverte con un color diferente. Cada uno tiene un significado en nuestros subconsciente y un baile de sensaciones  infinito.

“El color debe ser pensado, imaginado, soñado”  H.Matisse