Ella nunca te abandona

Con toda la fe y amor incondicional viviste algo que no tenías por qué, pero lo viviste.

Con toda la confianza e intención creíste en algo que no existía, pero lo hiciste.

Con toda la pureza e inocencia viste luz donde había sombra, pero la viste.
 
No importa la fuerza del golpe, si ha logrado romperte por dentro y por fuera, si no sientes raíces firmes o si tus brazos ya no tocan el cielo… 
 
Resulta difícil sentir la fuerza interior que sigue en ti en estos momentos, pero recuerda que todos se pueden marchar porque ella es fiel y nunca te abandona. No importa cuánto recurras a ella, lo mucho o poco que la identifiques dentro de ti, ella no exige, no se ofende, sabe cuándo tiene que salir a guiarte…
Al principio te arrastra, después es la que te ayuda a caminar, hasta que un día eres capaz de volver a andar con paso firpostme y cabeza alta.
 
Porque si fuiste capaz de utilizar tu fe, amor incondicional, confianza, intención, pureza e inocencia para algo de fuera, lograrás hacerlo con lo que verdaderamente importa, contigo, hacia adentro. 
Y entonces entenderás el por qué, comprenderás la lección, y sabrás que todo supone un aprendizaje. Que a veces se muestra de una manera que no deseabas, pero eso ya no dependía de ti… Con el tiempo adquirirás perspectiva y madurez, si permites hacer que cada experiencia, buena o mala, se quede en eso, en una experiencia.
Pero para conseguir ese enfoque hace falta tiempo, y es que ya lo dijo Jorge Luis Borges: “Con el tiempo uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno del mañana es demasiado inseguro para planes y los futuros tienen su forma de caerse
por la mitad. Y después de un tiempo uno aprende que, si es demasiado, hasta el calor del
Sol puede quemar. Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores. Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno es realmente fuerte, que uno realmente vale, y uno aprende y aprende … y así cada día”
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