A mi manera

A mi manera

Si me preguntas cómo te diré A mi manera, así es como quiero vivir la vida.

Sin mayor pretensión que la de ser fiel a mi mismo, sabiendo que me haré grande y llevaré conmigo millones de historias acumuladas, risas, alegrías, aprendizajes, caídas, subidas y bajadas, pero todo ello vivido A mi manera.

Quiero sumar años sabiendo que me comí el mundo, que entendí que la vida de momento es una y que no hay tiempo que desperdiciar. Que no hay miedo tan grande que deba paralizarnos, que las renuncias no deben significar una pérdida y que el coraje te hace crecer.

Llegar a grande orgulloso de la constancia y vitalidad con la que afronté cada paso. Mayor, pero con mil anécdotas inolvidables que componen una vida plena.

Lejos de la mediocridad, habiendo vivido de una manera única y peculiar, la mía propia. Habiendo escuchado al mejor de los maestros: la intuición.

Que la madurez sea el reflejo de un aprendizaje auténtico, a base de aciertos y desaciertos pero que al final estuvieron ahí por alguna razón.

Con la mente abierta y el corazón lleno, la mochila repleta de viajes y la mirada serena.

Grande, habiendo visto la mejor parte de cada etapa; optimista ante la adversidad y con la mayor empatía hacia las personas.

Habiendo amado de una manera intensa y sincera. Habiendo tomado decisiones que hicieron que otros me llamasen loco.

En definitiva,  habiendo vivido sin conocer jamás fronteras.

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A vida o muerte

 

” Las experiencias a vida o muerte tienen que servir para algo. Vale, tal vez no sirvan para nada. Pero ya que pasamos por ellas, al menos darles un sentido ”

Seguro que tú también has vivido experiencias al límite, para bien o para mal. Y te has descubierto a ti mismo, has conocido una cara oculta de ti. Esos momentos se recuerdan para siempre, quedan grabados a fuego, los de sonrisas, los de miedo, los de amor, los de lágrimas y los de dolor. Alegres o tristes pero intensos, tan intensos  que sientes que se te va la vida, que todo podría acabar mañana, pero no acaba… Continúas caminando y esas experiencias van construyendo tu bagaje, lo que eres, en lo que crees. Sí han sido excitantes y divertidas tratarás de repetirlas, aunque no se reproducirán de la misma manera, y si fueron dolorosas las taparas, superarás o aprenderás para que se queden en una sin hablar de ellas en plural, Nunca más!

                                                ¡Ya que pasamos por ellas, al menos vamos a darles un sentido!blog 2

Change: generación del despertar

 

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Es una época de cambios y no es porque lo digan los líderes sociales, sino porque en estos días somos muchos los que vivimos en un obligado día a día, sin necesidad de expectativas, en un torbellino de hoy estoy aquí y mañana no lo sé. Y es por esto que estar preparado para aceptar la situación y elegir una manera optimista y de confianza interior, resulta no necesario sino más bien imprescindible para vivir y sobrevivir con cierta tranquilidad y paz interior.

Si lo miramos desde el punto de vista de otras generaciones, esto puede suponer un estrés, una época difícil, dirían muchos. Pero, pienso yo:

¿ y lo emocionante que es no tener un esquema fijo?, no empezar a pensar en el plan de pensiones desde joven, el saber que ahora más que nunca la vida es una auténtica aventura. En la que se crece emocional y racionalmente de una manera vertiginosa. Y sí, en vez de crisis o hecatombe colectiva yo apuesto por el conocido término, de la generación del despertar.

De espabilar porque no te queda otra, en la que los individuos de una manera colectiva decidimos comernos el mundo en vez de dejar que nos coma la oleada de cambios. Una generación en la que las personas deciden unirse en vez de escoger el sálvese quien pueda. Una etapa en la que la gente entiende más de empatía, de emociones, de generosidad. En la que las personas despiertan de ese aturdimiento de la rutina, el contrato, la seguridad, la estabilidad, la ambición consumista, y deciden ir hacia dentro, conocerse, desarrollar todas las herramientas posibles para emplearlas y estar serenos, felices, y con la ventaja de saber quiénes somos.

Porque se ha multiplicado la generación de mochila y camino, de Sudamérica, India, Tibet, Camerún, la generación que entiende que hay mucho más mundo que el que vemos y tocamos, que todos somos uno, un único universo.

Ellas llegan y nosotros nos adentramos en ellas, las sorpresas, las situaciones límite, esas que hacen sacar la parte más salvaje, el extraordinario coraje que sacamos de lo ordinario. Y me atrevo a decir que sabéis bien de lo que hablo…

Puedes resistirte, apegarte al pasado, soñar siempre con un futuro, cerrar los ojos para no ver lo que sucede, aferrarte antiguos patrones por miedo al cambio; pero tarde o temprano entenderás que los cambios son inevitables, que traen enseñanzas si estás abierto a aprender.

 “En tiempos de cambio, quienes estén abiertos al aprendizaje se adueñarán del futuro, mientras que aquellos que creen saberlo todo estarán bien equipados para un mundo que ya no existe”

Heric Hoffer (escritor y filósofo estadounidense, obtuvo la Medalla Presidencia de la Libertad en febrero de 1983 de Ronald Reagan)

 

 

“Rey que no tiene amigo, es como un mendigo”

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Hay una complicidad inexplicable entre dos personas que se reencuentran en esta vida y de las que surge una amistad. Esa sensación de tener al lado a tu espejo, a quien entiende tus emociones y las comparte. Encontrar ese compañero de viaje que hace el camino más llevadero. Con el que encuentras las sorpresas que nos guarda esta aventura.
No hay mayor fortuna que la de encontrar a alguien así a lo largo de tu fugaz y a la vez eterna existencia. Porque reír no es igual si lo haces junto a él y llorar resulta menos doloroso si lo sientes a tu lado. No importa si te acompaña en todo el trayecto o sólo en una parte de él.

Porque el simple hecho del reencuentro ya ha merecido la pena.

Deberíamos de hacer un tributo a todos esos amigos que con su presencia nos han consolado, animado, apoyado, sorprendido, irritado, enfadado, amado, escuchado, hablado, que ha fin de cuentas han plasmado su energía en la nuestra propia.

Agradecer es una de las cosas más sinceras e importantes que podemos expresar. Por eso trata de agradecer a tu amigo del alma que está incluso en el modo en el que a veces no nos gusta, porque lo importante es que tengamos ese espejo que nos muestra el reflejo de lo que somos.

Un amigo es quien alivia esos momentos de soledad que todos sentimos tantas veces en nuestra vida, quien nos recuerda quiénes somos y qué llevamos dentro cuando lo hemos olvidado. El que te coge de la mano y te levanta cuando no sientes esa fuerza para hacerlo.

Y no sólo es bonito sentir a un amigo en las penas… quien es afortunado y tiene un amigo conoce la alegría que se vive en los momentos de risa, de inmadurez, de locura, de juego, de fiesta, de carnaval, de picardía y descontrol.

No olvides dar las gracias a tu amigo por serlo, dar gracias a la vida por haberlo encontrado, a la causalidad por haber creado ese momento que de alguna manera cambió tu vida… Recuerda que aquello no expresado no tiene porque ser comprendido. Así que saca de tu boca ese entusiasmo y llénate de valor para decir: gracias amigo por estar y por ser mi compañero de viaje.