El valor de salir de nuestra área de confort

Romper con una rutina, con una costumbre que has adquirido a temprana edad, dejar de cumplir la religiosa acción maniática y repetitiva que te tiene preso cada día, salir atravesando fronteras que jamás pisaste, dar una oportunidad a tus sueños, decir sí aunque el miedo ya se haya apoderado de tu estómago.. A fin de cuentas escapar de nuestro área de confort, decirle adiós y no hasta luego, requiere de un valor que a veces no somos conscientes.
El área de confort puede ser un espacio físico, un trabajo o tarea que te mantiene ocupado y te sirve de excusa para no mirar al otro lado, más inquietante, quizás sea una relación con otra persona, realmente no es más que un concepto abstracto de algo muy concreto en nuestras vidas que nos mantiene a salvo de lo desconocido, que lo hemos cogido con fuerza porque ahí sabemos estar. Ojo, muy diferente de ahí estamos tan a gustito… El área de confort puede ser incómodo, doloroso, puede suponer una limitación, que sin embargo, renegamos de alejarlo de nuestra vida porque dentro de él o con él ya sabemos cómo actuar.
Pero salgamos de ahí elevémonos siguiendo el consejo de Einstein, quien afirmaba que una situación no puede ser resuelta si tratamos de hacerlo desde el mismo plano de conciencia desde el que se creó. Una vez ahí en lo alto, os pregunto: ¿Qué demonios hacemos dentro de un área de confort que no nos resulta agradable, placentero, fuente de felicidad? Es curioso, cómo el ser humano, tú y yo, estamos dentro de áreas de confort que no nos gustan, elegimos estar dentro de un lugar molesto, aburrido, puesto que ya lo conocemos, en vez de explorar ahí fuera para conseguir un verdadero área que nos haga sentir bien.
Pues sí, así es el miedo, y quizás las circunstancias de falta de valor que a uno le mantiene preso en algo, alguien o a algún lugar sin ni si quiera sentir felicidad por ello. ¿Sabías que la mejor forma de conocerte es fuera de tu área de confort? Cuando se abre ante ti algo nuevo, tus reacciones y sentimientos pueden ser infinitos e incluso desconocidos hasta ese momento. Piensas, sientes, te comportas, como no lo habías hecho antes… Y es ahí donde se va descubriendo tu esencia, la persona que eres. ¡Qué vivencia tan fantástica que no dejamos que surja tan a menudo como deberíamos!

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Si ya lo dominas, si ya lo conoces, ¿Por qué no pasar página? ¿De qué sirve esa capacidad de aguante innata en el hombre y la mujer? ¿Tan arraigada es la creencia de soportar y tener paciencia porque algo mejor llegará? ¿Porque lo bueno está por venir y toda recompensa requiere de un gran esfuerzo-sufrimiento previo?¿ De donde viene esa creencia o más bien máxima que todos parecemos haber mamado? No lo sé, no tengo respuesta a ello, lo que sé es que sólo saliendo a lo nuevo y superando aquello que ya dominamos, es cuando podemos crecer. Se trata de sumar algo más a nuestra vida, de enriquecernos, de avanzar, de alcanzar un escalón más de conocimiento.
En definitiva, salir de nuestro área de confort nos da pereza, miedo e incertidumbre, pero es mucho más lo que podemos ganar que lo que podemos perder cuando decimos SÍ a un cambio positivo, cuando nos conectamos a la confianza en uno mismo y vamos hacia adelante. Porque como afirmaba Abraham Maslow: “Uno puede optar por ir hacia lo seguro o hacia adelante, hacia el crecimiento. El crecimiento debe ser elegido uno y otra vez, el miedo debe ser superado una y otra vez”.

Haz click y disfruta del vídeo, hay mucho por aprender

 

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Change: generación del despertar

 

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Es una época de cambios y no es porque lo digan los líderes sociales, sino porque en estos días somos muchos los que vivimos en un obligado día a día, sin necesidad de expectativas, en un torbellino de hoy estoy aquí y mañana no lo sé. Y es por esto que estar preparado para aceptar la situación y elegir una manera optimista y de confianza interior, resulta no necesario sino más bien imprescindible para vivir y sobrevivir con cierta tranquilidad y paz interior.

Si lo miramos desde el punto de vista de otras generaciones, esto puede suponer un estrés, una época difícil, dirían muchos. Pero, pienso yo:

¿ y lo emocionante que es no tener un esquema fijo?, no empezar a pensar en el plan de pensiones desde joven, el saber que ahora más que nunca la vida es una auténtica aventura. En la que se crece emocional y racionalmente de una manera vertiginosa. Y sí, en vez de crisis o hecatombe colectiva yo apuesto por el conocido término, de la generación del despertar.

De espabilar porque no te queda otra, en la que los individuos de una manera colectiva decidimos comernos el mundo en vez de dejar que nos coma la oleada de cambios. Una generación en la que las personas deciden unirse en vez de escoger el sálvese quien pueda. Una etapa en la que la gente entiende más de empatía, de emociones, de generosidad. En la que las personas despiertan de ese aturdimiento de la rutina, el contrato, la seguridad, la estabilidad, la ambición consumista, y deciden ir hacia dentro, conocerse, desarrollar todas las herramientas posibles para emplearlas y estar serenos, felices, y con la ventaja de saber quiénes somos.

Porque se ha multiplicado la generación de mochila y camino, de Sudamérica, India, Tibet, Camerún, la generación que entiende que hay mucho más mundo que el que vemos y tocamos, que todos somos uno, un único universo.

Ellas llegan y nosotros nos adentramos en ellas, las sorpresas, las situaciones límite, esas que hacen sacar la parte más salvaje, el extraordinario coraje que sacamos de lo ordinario. Y me atrevo a decir que sabéis bien de lo que hablo…

Puedes resistirte, apegarte al pasado, soñar siempre con un futuro, cerrar los ojos para no ver lo que sucede, aferrarte antiguos patrones por miedo al cambio; pero tarde o temprano entenderás que los cambios son inevitables, que traen enseñanzas si estás abierto a aprender.

 “En tiempos de cambio, quienes estén abiertos al aprendizaje se adueñarán del futuro, mientras que aquellos que creen saberlo todo estarán bien equipados para un mundo que ya no existe”

Heric Hoffer (escritor y filósofo estadounidense, obtuvo la Medalla Presidencia de la Libertad en febrero de 1983 de Ronald Reagan)

 

 

La Vida es como un Espejo

Todos me quieren, si yo los quiero;  todos son malos, si yo los odio; hay caras sonrientes, si les sonrío;  hay caras amargas, si estoy amargado;  el mundo está feliz, si yo soy feliz;  la gente se enoja, si yo estoy enojado; las personas son agradecidas, si yo soy agradecido. La vida es como un espejo: Si sonrío, el espejo me devuelve la sonrisa. La actitud que tome frente a la vida, es la misma que la vida tomará ante mí.“El que quiera ser amado, que ame”.

Mahatma Gandhi

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Me lo merezco

¿Cuántas veces te has parado a pensar en lo que te mereces? ¿En lo que realmente estás abierto a recibir? Tú mismo, tus amigos, tu familia, la vida, la causalidad, sois todos los que estáis dispuestos a darte lo que mereces, si estás abierto a ello. Sonará paradójico, pero muchas veces ni nosotros somos conscientes de la cantidad de experiencias y cosas bonitas que merecemos vivir, tener y compartir. Esto no es ninguna tontería, es algo importante, ya que si no estamos libres de limitaciones, de pensamientos que nos restringen o dispuestos a recibir, no nos llegarán ni la mitad de historias y vivencias fantásticas que la vida tiene guardado para nosotros.

Comencemos por el principio: ¿Qué es el merecimiento? Es el derecho a recibir, es la cualidad de coger todo aquello que viene de fuera, de aceptar cualquier cosa que suceda.

Y el universo está en estado de presencia para darnos todo aquello  que admitamos, adoptemos y aceptemos.  Sin límite, sin duda, sin culpa, porque igual de bello es dar todo lo que nace de nosotros, como lo es estar listo para agradecer la inmensidad de buenos momentos que nos llegan día a día.

Oscar Wilde decía que sólo las cosas sagradas merecen ser alcanzadas, y es este el espíritu que debería predominar en cada uno de nosotros. El de la apertura total, la conciencia de que somos merecedores de una vida plena, llena de gratitud, amor, prosperidad y verdad.

El pensamiento sobre el merecimiento se encuentra integrado dentro de las personas, todos de un modo u otro nos creemos merecedores de algo. Y esto está profundamente ligado a la abundancia. Puesto que aquel que no se siente merecedor está bloqueando toda la energía que le une a la vida, a recibir todo y cuánto esta le da.

 

ImageCon una mirada positiva, optimista y de amor hacia ti mismo y a cuanto te rodea, el merecimiento viene dado sólo, sin esfuerzo, sin límites que obstaculicen ese flujo que nos envuelve constantemente en nuestra vida, y que nos hace partícipes de experiencias irrepetibles, de personas inolvidables, y de gratas sorpresas que todos merecemos.

 

 

 

¿Simpático o empático?

En un mundo rodeado de simpáticos en ocasiones falta la empatía que convierte a las personas  en miembros de un mismo universo, a los conocidos les transforma en amigos y a los que no se mojan en las situaciones les hace seres más comprometidos.

Porque lo sencillo es preguntar y sonreír, e incluso aquellos atrevidos se lanzan a animar y aconsejar, cuando lo único que hace falta es estar. Tener la capacidad de escuchar, a fin de cuentas acompañar. Porque no es necesario nada más, sin exigencias ni expectativas… el que cuenta sólo busca un oído afinado que sepa prestar atención, una mano que coja a otra, para que la compañía haga más ligera la carga y afloje el camino por recorrer.

¿Conoces el abismo que existe entre simpatía y empatía? Pues bien, la simpatía se derrocha, surge sola, sin esfuerzo. Y la empatía se lleva dentro o se carece de ella. Digamos que es esa capacidad de comprensión que no pretende ser terapéutica y que sin embargo lo es.

Cuántas veces tratamos de expresar una opinión, una emoción, contando nuestra historia y nos encontramos con palabras de ánimo, o frases esquivas que lejos de subirnos arriba nos mantienen bien adentro. Por alguna extraña razón nuestro ego nos conduce a querer ser el consejero perfecto o el alma de la fiesta, pero en realidad esa careta no es necesaria para el resto ni para nosotros mismos.

La próxima vez que alguien cercano o lejano se abra a contarte su situación, prueba con un simple: no sé qué decir pero gracias por contármelo. No hace falta que mejores la situación del otro, porque ni siquiera te lo está pidiendo, por ello no te esfuerces en una respuesta, simplemente muéstrate presente, porque no hay nada más reconfortante que sentirse escuchado y en cierto modo comprendido.

 

Si nos pusiéramos más a menudo en la piel de la otra persona, no nos heriríamos tanto y no existiría el mal común del egoísmo o la individualidad. Piensa en global y actúa de manera local. Párate a pensar  también en el resto y actúa en consecuencia con tu entorno más cercano.

Con la empatía se alimenta la conexión entre personas que de manera voluntaria o no, convivimos en un mismo mundo. La simpatía, por su parte ameniza el transcurso diario. Necesarias ambas, de esto no cabe duda, pero una de ellas requiere de sensibilidad, prescinde del juicio, exige la conexión con uno mismo para poder conectar con el otro, y esto aunque resulte increíble; a muchos les asusta. Les hace sentir atados y comprometidos con el otro, y por ello deciden seguir la línea fácil de la simpatía, que a fin de cuentas está muy bien vista.

Si eres valiente y decides apostar por ti y por aquellos que te rodean deja que aflore toda la sensibilidad que llevas dentro, porque las personas que nos encontramos en el camino no son más que un vivo reflejo de nosotros mismos.

“La empatía es la capacidad de pensar y sentir la vida interior de otra persona como si fuera la propia”.
—Heinz Kohut

 

El capitán de mi destino

  El poder de decisión y de tomar las riendas de la vida de uno mismo, es algo más costoso de lo que parece. En infinitas ocasiones  nos vemos envueltos en situaciones que no sabemos cómo gestionar y por no fluir contra corriente, al final vamos en contra de nuestra propia corriente.

La capacidad de decisión, de sentir qué es lo que queremos y como consecuencia saber decir sí o no, es todo un trabajo personal para muchos, donde  voluntad y miedos se ven enfrentados constantemente.

Son el ruido exterior, las  opiniones y presiones que en la mayoría de los casos son imaginarias, las que crean un mar de confusión que nos impide tomar unos segundos para respirar y sentir qué es lo que queremos, lo que nos dicta el corazón. De ahí la importancia de tener siempre presente que somos los dueños de nuestra propia vida, y qué satisfacción más inmensa nos invade cuando logramos dirigir nuestro propio barco.

¿Verdad que todo resultaba más fácil cuando éramos pequeños y se nos escurría siempre esa frase de: porque me da la gana. Y es que esa rebelde y revoltosa respuesta de “porque me da la gana” debería de ser un lema para todos incluso habiendo superado esa etapa de infantil. Dejaremos atrás la pataleta que a corta edad nos invadía tan a menudo, y lo sustituiremos  por la voluntad madura e independiente de buscar nuestro camino y felicidad.

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Me cambio de ciudad porque me da la gana, no acepto una situación que me hace daño porque me da la gana,  me baño desnudo en el mar porque me da la gana, saco la emoción gritando por la ventana porque me da la gana. Y es que tenemos que vivir como nos dé la gana, porque ese es el camino de no generar rabia, de no tratar de complacer constantemente, de crearnos una historia que nos pertenezca.

 

Fiel partidaria de que en esta vida no hay errores cometidos sino diferentes formas de aprendizaje, haz que todas esas lecciones las hayas aprendido por decisión propia. Haz que salgan de lo más profundo de tu alma, por impulso o deliberadamente, pero no cortes tus alas por el qué dirán, por los cánones estipulados, no impidas que tus ganas y tu libertad  salgan al exterior por miedo a lo externo.

Porque como dijo en más de una ocasión el gran Nelson Mandela: “Soy el dueño de mi vida y el capitán de mi destino”

Deja que la vida te sorprenda

Mejor que sea con una bonita noticia: el nacimiento de un nuevo miembro para la familia, un viaje para recorrer el mundo, un ascenso, el amor de tu vida, un regalo soñado… Pero incluso aunque se trate de una non grata noticia: un despido, una pérdida, un cambio no previsto, un no de quien esperabas un sí, puertas que se cierran e incluso la enfermedad, repito: Deja que la vida te sorprenda.

Porque son esas sorpresas las que te mantienen vivo, las que te hacen más sabio, más auténtico, las que te enfrentan a tu verdadera esencia, las que te hacen reír, llorar, crecer  y por las que damos las gracias de la aventura en la que se ha convertido nuestro camino.

Deja que la vida te sorprenda, porque cuando giras la vista hacia el pasado, aquello que seguro recordarás son las sorpresas que te trajo la vida, y lo más importante: en el momento presente tendrás la magia de saber que te queda mucho por descubrir y que no estará planeado que llegará a ti en forma de sorpresa, irrumpirá en tu vida sin haberlo previsto y entonces las reacciones podrán ser de mil formas diferentes.

Paulo Cohelo dice que cuando menos lo esperamos la vida nos coloca delante de un desafío que pone a prueba nuestrsorpresas de la vidao coraje y voluntad de cambio. Y no hace falta que se trate de un hecho transcendental sino de cualquier hecho insignificante pero inesperado. En esos momentos se encuentra la esencia de la vida, en las sorpresas.

Es en las sorpresas cuando surgen las risas más naturales, las emociones más profundas y los momentos más auténticos que merecen ser vividos, superados y sobre todo atravesados de la mejor manera que uno sabe.

La naturaleza de la propia vida es el cambio, la sucesión de acontecimientos que como bien dice la palabra, acontecen no se planean, por este motivo subirse a la ola de la vida es la única opción que nos queda a las personas, disfrutar de los momentos de la cresta y transformarnos gracias a los momentos en los que esta ola nos azota.

 

 

“Basta con un poco de espíritu aventurero para estar siempre satisfechos, pues en esta vida, gracias a Dios, nada sucede como deseábamos, como suponíamos, ni como teníamos previsto” Noel Clarasó

 

Motivación: deseada y escurridiza

No es un típico tópico sino una realidad especialmente evidenciada, sin motivación los días resultan largos y pesados. Es vital contar con una motivación interna que te ayude a levantarte cada mañana, a salir con una sonrisa y recibir esa buena energía que cuando uno la emana no hace otra cosa que girar la rueda de la retroalimentación.

Todo resulta fácil cuando comienzas un proyecto nuevo o algún tipo de novedad irrumpe en tu vida, pero lo más complicado está en mantener esa chispa dentro de tí que hace que te muevas, actúes, decidas y crees de forma dinámica y con optimismo.

Por este motivo nada mejor que trabajar estas dos tips:

–          Cuidar los pensamientos de tal forma que seamos promotores de pensamientos positivos ya que por pura atracción estamos fomentando situaciones y hechos de forma constante. Resulta increíble cómo funciona el poder de la atracción y cómo el universo le va devolviendo, poco a poco y en diferentes modos, a cada uno lo que fue proyectando mentalmente. Abandonar ese ruido mental y pensamientos negativos que no son reales sino creados por nosotros mismos. Recordar que la mayoría de murallas inaccesibles ni son murallas ni son tan altas, ¿Para qué crearnos más límites, con las dificultades que la vida misma nos hace enfrentar con cierta frecuencia?

–          Pequeñas metas, sin que nos coma la ambición ni nos caigamos en la red de la apatía o de la mieditis. Tener objetivos, puntos a los que queremos llegar, líneas que deseamos traspasar por satisfacción propia.

¿Te has parado a pensar porqué a veces estás especialmente feliz y motivado?

Probablemente te darás cuenta de que tienes ante tí una situación que te ilusiona, un reto que deseas conseguir. Sin embargo, esta percepción es algo equivocada. Que las situaciones influyen, las noticias, el tiempo, las personas de las que te rodeas, de esto no hay duda. Pero tan sólo cuando estás mirando hacia dentro, en tu interior y te sientes con confianza, enfocas cada cosa que pueda suceder o estar sucediendo con optimismo y relativizando, serás capaz de sentir ese impulso que te hace seguir con la cabeza bien alta, sin tener que depender de esas mareas que siempre van a estar azotándote. Y para no depender de ese viento, encárgate de ti mismo. Porque es ahí donde está la clave.

Ya lo dijo el famoso autor Zig Ziglar, uno de los mejores motivadores del mundo: “Estar motivado es sacar lo que está adentro”

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La libertad

Existen pocos conceptos que inspiren mayor bienestar que el de libertad. Capacidad de ser autónomo, de vivir en plenitud conforme al propio criterio, hacer y deshacer, soñar, construir, viajar, volar aunque se haga con los pies en la tierra, pero que permite hacerlo pisando fuerte, seguro. Cada ser posee la facultad de pensar y actuar conforme a su voluntad, de encontrar el sentido de una existencia, de pintar una vida dependiendo tan sólo del propio instinto y de sus propias decisiones.IMG_4786

Sé que siempre hemos escuchado hablar sobre la privación de libertad, y no pretendo ser yo quien diga que eso nunca ha existido o que es una falacia, pero lo que al hombre se le ha quitado y aún en muchos lugares se le quita, es la libertad de actuar en cierto modo, e incluso la expresión de su pensamiento. Pero lo que no es posible es que a un ser se le arrebate algo que lleva dentro, consigo, y es que la libertad la llevamos interiorizada cada vez que dejamos volar nuestra imaginación, cada vez que lloramos y reímos, cada vez que vivimos, escogemos, y hacemos de hoy una aventura.

El Quijote declaraba a Sancho una de las más dulces y ciertas reflexiones sobre la libertad:

La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra y el mar encubre; por libertad así como por la honra, se puede aventurar la vida y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres.

Miguel de Cervantes

No hay nada más bonito que vivir siendo consciente de que somos libres, sin importar lugar ni situación, porque como bien decía Cela:

“La libertad es una sensación que a veces puede alcanzarse encerrado en una jaula como un pájaro”.

Un color para cada emoción

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Estaba apunto de salir de una sesión con digamos una guía emocional de aquella época. Exactamente no recuerdo la edad que tenía pero sí se que su pregunta tan superficial en apariencia y tan profunda en el fondo me quedo grabada. ¿Por qué siempre te vistes con colores tan oscuros? (Seguido de un consejo: prueba a ponerte tonos más alegres y ya me contarás si notas cambio)

Y en efecto, desde ese momento caí en la cuenta de cómo nos influyen los colores y mejor dicho de cómo en función de nuestro estado de ánimo nos rodeamos de unas tonalidades u otras.

Cada color tiene un significado dentro de una cultura, es más;cada color provoca una reacción en cada uno de nosotros. ¿Acaso creíais que la recurrente pregunta de: cuál es tu color favorito era fruto de la casualidad? ¿O quizás un modo infantil de romper el hielo con un desconocido? Nada más lejos de esto, los colores van ligados a la personalidad y esencia de cada ser humano y en muchos casos nos sentimos muy identificados con ellos.

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La vida está hecha de color y no en blanco y negro como en la fotografía, constantemente estamos eligiendo entre todos ellos: al vestir, pintar, comprar un producto, decorar nuestros propios espacios…

Aquí tienes unas pinceladas de la relación que existe entre el color y las emociones

El rojo: acción

Los tonos rojizos son los más fuertes y apasionados. Muestran el amor y sus impulsos. Está relacionado con la acción, el movimiento y la vitalidad. Da energía y calor.

Amarillo: la fuente del sol

El amarillo resalta el buen humor, y también está vinculado a la actividad mental e inspiración creativa. Además, se relaciona con la sabiduría y la inteligencia. Dentro de muchas culturas no está visto como un color positivo sino que prevalece dentro de un contexto de superstición y negativismo ligado a la ira, envidia, celos y traición.

Rosa: feminidad 

La dulzura de este color pastel está unido a la mujer a la inocencia e infancia. Provoca ternura y suavidad.

Verde: esperanza y frescor

Ayuda al reposo y nos trae serenidad, frescura, paz , estabilidad y por todo ello se ha conocido como el color sedante. Al aplicarlo a un ambiente resulta curativo y equilibrante.

Azul: agua y cielo

Trae consigo confianza, paciencia, profundidad e inmensidad. No tiene límites en un horizonte y por ello resulta una mezcla de paz y conexión

Blanco: mirada pura

Pureza, pulcritud y fe van teñidos de color blanco. Atrae la claridad, y limpia de energías oscuras y densidad a nuestro alrededor.

Negro: elegante y sobrio

Poder, estilo, sobriedad y elegancia. Pero este más que cualquier otro color lleva una connotación de dolor, tristeza, oscuridad interna, infelicidad y melancolía.

Violeta: espiritualidad

Mezcla de intuición y espiritualidad. Expresa empatía, afecto y creatividad artística.

Sea cuál sea tu color, deja que varíe y tíñete de todos ellos. Siente cómo cambian tus emociones al envolverte con un color diferente. Cada uno tiene un significado en nuestros subconsciente y un baile de sensaciones  infinito.

“El color debe ser pensado, imaginado, soñado”  H.Matisse