Ojalá vivas todos los días de tu vida

vidaVuela libre, siente como el viento acaricia tu cara mientras vives tu sueño.

Camina firme, siente como tus pies se reafirman en el piso.

Piensa en alto, no caigas en el error de encerrarte en pensamientos que quedan sin expresar.

Comunica al mundo, pon voz a tus necesidades, sentimientos y anhelos, al fin y al cabo el ser humano tiene tantas cosas en común que nos permiten entendernos…

Abraza fuerte, rodea con tus brazos a quien más quieres.

Ríe sin miedo, saca esa alegría que te produce una broma, un guiño, una conversación divertida.

Elige un destino, haz la maleta tantas veces como puedas, en el viaje te encontrarás a ti y descubrirás un nuevo mundo

Permite que caigan las lágrimas, de tristeza, de pena, de impotencia, no rechaces esa parte de ti porque traerá un gran aprendizaje

Juega, tomate la vida como un juego irrepetible, al relativizar cada situación encontrarás la inocencia y diversión que aligera el camino

Ama, porque sin amor nada tiene sentido, no dejes que nada ni nadie cierre tu corazón porque por algo lo llaman el motor de la vida

La vida está compuesta de una cadena de instantes.

Es demasiado bonita y pasa demasiado rápida para hacer aquello que no te sale de dentro.

Cuando pones el alma en cada momento, estas aprovechando la suerte de ser tú, de estar aquí y ahora.

Como dicen las letras de tantas canciones, el futuro es demasiado incierto, y lo único que tenemos es el presente para ofrecer a otros y ofrecérnoslo a nosotros mismos.

¡Ojalá vivas todos los días de tu vida!

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Ahora me esfuerzo pero ya no lucho

serenidad

Porque nunca creí en las casualidades si no en las causalidades de lo bueno y de lo malo. Sin etiquetar si quiera lo que estuvo bien y lo que estuvo mal. Usando el filtro de las emociones que causó un hecho concreto, una vivencia, un triunfo e incluso la derrota.

Uno se da cuenta del camino recorrido, de tantas y tantas veces que se obcecó en que algo sucediera, en que  fuese un éxito o simplemente en que se mantuviera en el tiempo. Porque hay cosas en esta vida que requieren de tiempo y esfuerzo pero no de lucha.

Recuerdo cuando una amiga me dijo: “Las cosas que tienen que ser, se dan, son sencillas; no dan cabida a la lucha ni al sufrimiento. Y si esto sucede en el comienzo, es porque entonces no deben de ser”

La complejidad y tozudez del ser humano es infinita; y si además va cargada por una dosis de miedo o una ola de perseverancia caprichosa uno es capaz de remover cielo y tierra para tratar de conseguir lo que se propuso. Tanto es así que a veces perdemos el norte y lo que una vez tuvo sentido deja de tenerlo.

Cuando permites que las cosas sucedan, y pones intención en ellas sin encerrarte en tu esquema mental, entonces suceden en el momento justo y con la compañía adecuada.  Recapacitas y actúas sin apego, sabiendo que tu felicidad no depende de ello, ni se te va la vida en conseguirlo. Entonces el viaje es feliz y placentero puesto que ya no importa cuál sea el destino.

Estas palabras resultan fáciles de leer pero a veces son más difíciles de experimentar. ¿Has estado encerrado en una idea  que te frustraba? ¿Te has sentido atrapado en una situación en la que no veías el camino de salida? Seguro que sí, que tú también has sido alguna vez el producto de una obsesión…

“Nunca desistas de tus sueños, sigue las señales” decía en una frase Paulo Cohelo. Y es que para seguir las señales hay que estar abierto a la vida y escucharla mientras te habla, además de estar conectado a la intuición que todos poseemos. Ella no falla, ella sabe cuando algo está hecho para ti, te hace sentir de un modo especial y  te guía en el camino.

Las metas que queremos alcanzar, la idea que creamos en nuestra mente y deseamos que se haga realidad, puede convertirse en una experiencia placentera si el recorrido para llegar a ello nos hace sentir bien. Se trata de dedicar tiempo, tener paciencia y cultivar cada relación y cada proyecto, pero para saber que ese sueño está cerca de convertirse en realidad, antes escúchate. Te propongo que te des cuenta de cada objetivo o ilusión soñada, algo que te queda por alcanzar, esa asignatura pendiente que todos tenemos. Una vez pensado, focalízate en ello y vívelo, pero con ilusión y sabiendo que a cada paso tu intuición te dice sí. No importa si lo logras o no, porque al echar la vista atrás habrá merecido la pena, ya que  fuiste feliz y te llenó de satisfacción tratar de construirlo.

Existe un concepto erróneo entre esfuerzo y lucha, y es en esa sutil diferencia entre uno y otro donde se esconde la clave.

Esfuérzate cada día por ser mejor persona y por lograr tu sueño, pero no dejes que todo ello se transforme en una lucha constante. Porque si para alcanzar tu sueño has de luchar contra ti mismo y contra todo, perderá el sentido por el que fue creado.

A vida o muerte

 

” Las experiencias a vida o muerte tienen que servir para algo. Vale, tal vez no sirvan para nada. Pero ya que pasamos por ellas, al menos darles un sentido ”

Seguro que tú también has vivido experiencias al límite, para bien o para mal. Y te has descubierto a ti mismo, has conocido una cara oculta de ti. Esos momentos se recuerdan para siempre, quedan grabados a fuego, los de sonrisas, los de miedo, los de amor, los de lágrimas y los de dolor. Alegres o tristes pero intensos, tan intensos  que sientes que se te va la vida, que todo podría acabar mañana, pero no acaba… Continúas caminando y esas experiencias van construyendo tu bagaje, lo que eres, en lo que crees. Sí han sido excitantes y divertidas tratarás de repetirlas, aunque no se reproducirán de la misma manera, y si fueron dolorosas las taparas, superarás o aprenderás para que se queden en una sin hablar de ellas en plural, Nunca más!

                                                ¡Ya que pasamos por ellas, al menos vamos a darles un sentido!blog 2

La vida es aquello que te está sucediendo

A veces crees que estás en un momento de transición, de esos que pasan. Que lo bueno está por venir… que en este instante no puedes estar aquí y ahora, porque ese aquí y ahora no tiene mucho sentido o carece de toda esa magia que crearon tus expectativas. Pues bien,es cierto que el tiempo y nuestra vida se componen de experiencias gratas y otras que no lo son tanto, pero sigue siendo una parte más de tu camino ya que sigue siendo tu presente. Que a fin de cuentas es con lo único con lo que podemos contar.

Osho nos recuerda que “la vida no te está esperando en ninguna parte, te está sucediendo. No se encuentra en el futuro como una meta que has de alcanzar, está aquí y ahora, en este mismo momento, en tu respirar, en la circulación de tu sangre, en el latir de tu corazón. Cualquier cosa que seas es tu vida y si te pones a buscar significados en otra parte, te la perderás.”

La vida no será, la vida está siendo, y no importa si estas lleno de felicidad o de dolor, si estás atravesando un momento intenso o flacos de fuerza, porque todo eso está compuesto de vida, es real y esa es la magia. Lo que sucede es que siempre pensamos en el mañana, en dentro de un mes, dentro de un año sin darnos cuenta de que eso sólo nos traslada a un sueño irreal, y nos resta energía en el ahora.

Por eso, agradece cada amanecer, sin importar cuál sea el ánimo con el que te desperezas o el día que te espera por delante. Hazlo tuyo y comprende que todo sirve y sucede por un motivo. Que la vida es hoy, y el mañana está por venir y no se puede planear ni controlar, por lo tanto más vale sumar los esfuerzos en el momento presente en vez de gastar toda nuestra energía en lo que vendrá.

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          “La Vida es aquello que te va sucendiendo mientras te empeñas en hacer otros planes”

Jonh Lenon

¿Simpático o empático?

En un mundo rodeado de simpáticos en ocasiones falta la empatía que convierte a las personas  en miembros de un mismo universo, a los conocidos les transforma en amigos y a los que no se mojan en las situaciones les hace seres más comprometidos.

Porque lo sencillo es preguntar y sonreír, e incluso aquellos atrevidos se lanzan a animar y aconsejar, cuando lo único que hace falta es estar. Tener la capacidad de escuchar, a fin de cuentas acompañar. Porque no es necesario nada más, sin exigencias ni expectativas… el que cuenta sólo busca un oído afinado que sepa prestar atención, una mano que coja a otra, para que la compañía haga más ligera la carga y afloje el camino por recorrer.

¿Conoces el abismo que existe entre simpatía y empatía? Pues bien, la simpatía se derrocha, surge sola, sin esfuerzo. Y la empatía se lleva dentro o se carece de ella. Digamos que es esa capacidad de comprensión que no pretende ser terapéutica y que sin embargo lo es.

Cuántas veces tratamos de expresar una opinión, una emoción, contando nuestra historia y nos encontramos con palabras de ánimo, o frases esquivas que lejos de subirnos arriba nos mantienen bien adentro. Por alguna extraña razón nuestro ego nos conduce a querer ser el consejero perfecto o el alma de la fiesta, pero en realidad esa careta no es necesaria para el resto ni para nosotros mismos.

La próxima vez que alguien cercano o lejano se abra a contarte su situación, prueba con un simple: no sé qué decir pero gracias por contármelo. No hace falta que mejores la situación del otro, porque ni siquiera te lo está pidiendo, por ello no te esfuerces en una respuesta, simplemente muéstrate presente, porque no hay nada más reconfortante que sentirse escuchado y en cierto modo comprendido.

 

Si nos pusiéramos más a menudo en la piel de la otra persona, no nos heriríamos tanto y no existiría el mal común del egoísmo o la individualidad. Piensa en global y actúa de manera local. Párate a pensar  también en el resto y actúa en consecuencia con tu entorno más cercano.

Con la empatía se alimenta la conexión entre personas que de manera voluntaria o no, convivimos en un mismo mundo. La simpatía, por su parte ameniza el transcurso diario. Necesarias ambas, de esto no cabe duda, pero una de ellas requiere de sensibilidad, prescinde del juicio, exige la conexión con uno mismo para poder conectar con el otro, y esto aunque resulte increíble; a muchos les asusta. Les hace sentir atados y comprometidos con el otro, y por ello deciden seguir la línea fácil de la simpatía, que a fin de cuentas está muy bien vista.

Si eres valiente y decides apostar por ti y por aquellos que te rodean deja que aflore toda la sensibilidad que llevas dentro, porque las personas que nos encontramos en el camino no son más que un vivo reflejo de nosotros mismos.

“La empatía es la capacidad de pensar y sentir la vida interior de otra persona como si fuera la propia”.
—Heinz Kohut

 

El capitán de mi destino

  El poder de decisión y de tomar las riendas de la vida de uno mismo, es algo más costoso de lo que parece. En infinitas ocasiones  nos vemos envueltos en situaciones que no sabemos cómo gestionar y por no fluir contra corriente, al final vamos en contra de nuestra propia corriente.

La capacidad de decisión, de sentir qué es lo que queremos y como consecuencia saber decir sí o no, es todo un trabajo personal para muchos, donde  voluntad y miedos se ven enfrentados constantemente.

Son el ruido exterior, las  opiniones y presiones que en la mayoría de los casos son imaginarias, las que crean un mar de confusión que nos impide tomar unos segundos para respirar y sentir qué es lo que queremos, lo que nos dicta el corazón. De ahí la importancia de tener siempre presente que somos los dueños de nuestra propia vida, y qué satisfacción más inmensa nos invade cuando logramos dirigir nuestro propio barco.

¿Verdad que todo resultaba más fácil cuando éramos pequeños y se nos escurría siempre esa frase de: porque me da la gana. Y es que esa rebelde y revoltosa respuesta de “porque me da la gana” debería de ser un lema para todos incluso habiendo superado esa etapa de infantil. Dejaremos atrás la pataleta que a corta edad nos invadía tan a menudo, y lo sustituiremos  por la voluntad madura e independiente de buscar nuestro camino y felicidad.

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Me cambio de ciudad porque me da la gana, no acepto una situación que me hace daño porque me da la gana,  me baño desnudo en el mar porque me da la gana, saco la emoción gritando por la ventana porque me da la gana. Y es que tenemos que vivir como nos dé la gana, porque ese es el camino de no generar rabia, de no tratar de complacer constantemente, de crearnos una historia que nos pertenezca.

 

Fiel partidaria de que en esta vida no hay errores cometidos sino diferentes formas de aprendizaje, haz que todas esas lecciones las hayas aprendido por decisión propia. Haz que salgan de lo más profundo de tu alma, por impulso o deliberadamente, pero no cortes tus alas por el qué dirán, por los cánones estipulados, no impidas que tus ganas y tu libertad  salgan al exterior por miedo a lo externo.

Porque como dijo en más de una ocasión el gran Nelson Mandela: “Soy el dueño de mi vida y el capitán de mi destino”

La libertad

Existen pocos conceptos que inspiren mayor bienestar que el de libertad. Capacidad de ser autónomo, de vivir en plenitud conforme al propio criterio, hacer y deshacer, soñar, construir, viajar, volar aunque se haga con los pies en la tierra, pero que permite hacerlo pisando fuerte, seguro. Cada ser posee la facultad de pensar y actuar conforme a su voluntad, de encontrar el sentido de una existencia, de pintar una vida dependiendo tan sólo del propio instinto y de sus propias decisiones.IMG_4786

Sé que siempre hemos escuchado hablar sobre la privación de libertad, y no pretendo ser yo quien diga que eso nunca ha existido o que es una falacia, pero lo que al hombre se le ha quitado y aún en muchos lugares se le quita, es la libertad de actuar en cierto modo, e incluso la expresión de su pensamiento. Pero lo que no es posible es que a un ser se le arrebate algo que lleva dentro, consigo, y es que la libertad la llevamos interiorizada cada vez que dejamos volar nuestra imaginación, cada vez que lloramos y reímos, cada vez que vivimos, escogemos, y hacemos de hoy una aventura.

El Quijote declaraba a Sancho una de las más dulces y ciertas reflexiones sobre la libertad:

La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra y el mar encubre; por libertad así como por la honra, se puede aventurar la vida y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres.

Miguel de Cervantes

No hay nada más bonito que vivir siendo consciente de que somos libres, sin importar lugar ni situación, porque como bien decía Cela:

“La libertad es una sensación que a veces puede alcanzarse encerrado en una jaula como un pájaro”.